Publicaciones Académicas

La mujer-bandera como imagen de la nación: el caso cubano

América sin nombre, n. 25, p. 85-95

El sentimiento nacionalista cubano, según el consenso historiográfico, se consolida a inicios del siglo XIX, época en que se asientan los valores patrios que a finales del siglo XVIII comenzaron a emerger. El impulso patriótico surgido en los albores decimonónicos y forjado en las campañas independentistas determinó la génesis de un imaginario simbólico para la nación. La élite criolla vuelve los ojos al pasado insular en busca de rasgos autóctonos al mismo tiempo que se apropia de la tradición euro-occidental; con ello ambicionaba incorporarse a la red de naciones independientes, civilizadas y republicanas del orden político mundial. Los discursos nacionalistas y fundacionales de la Isla se definen, pues, de este modo.

En este contexto surge uno de los “mitos” historiográficos más interesantes del imaginario independentista cubano: la abanderada. Este trabajo, pues, presenta algunos apuntes sobre cómo se desarrolló el proceso de mitificación que ligó el papel de las mujeres cubanas en las guerras de independencia del siglo XIX con el símbolo nacional de la bandera.


LA IMAGEN DEL 20 DE MAYO EN CUBA REPUBLICANA.

 La Nation en fête en Amérique latine (XIXème-XXIème siècles) – Tome II / Festejando la Nación en América Latina (siglos XIX-XXI) – Tomo II », Centre de Recherches Ibériques et Ibéro-américaines, 2018. p. 123-158

Los festejos de la nación constituyen un rito indispensable para su consolidación. Las celebraciones, los aniversarios, las conmemoraciones y las fechas patrióticas otorgan coherencia al presente de cada nación, que es capaz de ubicarse en un flujo de continuidad histórica que justifica su contemporaneidad y le ofrece sentido.

Es por ello que, cuando se instaura la República de Cuba el 20 de mayo de 1902 se teje alrededor de la fecha todo un complejo representacional que ratifique la solidez del país y su condición de independiente, para el presente y el futuro. A su celebración se asoció, pues, uno de los fenómenos iconográficos más interesantes de la época, la alegoría republicana, puesto que esta imagen vertebraba la noción de república y libertad que con tanto empeño los cubanos deseaban consolidar en la construcción del país.


DE FRANCIA AL CARIBE: LA ALEGORÍA REPUBLICANA EN CUBA

PREMIO CASA VÍCTOR HUGO 2013

La creación artística en Francia y Cuba: encuentros y desencuentros. L’Harmatan, 2014. p. 235-249

En el siglo XVIII francés se consolida la imagen más importante de la simbología republicana nacionalista: la figura de Marianne. La alegoría de la República Francesa se convierte en el paradigma visual de las alegorías modernas de las naciones y su influencia se esparce en las representaciones de países de todo el mundo.

El efecto de su magnetismo simbólico llegó hasta las costas caribeñas de la isla de Cuba, donde sus intelectuales, habituados a la importación y asimilación de los valores de la cultura francesa, se apropiaron de la figura de Marianne para crear una nueva alegoría, en esta ocasión la alegoría de la República de Cuba. La pluralidad de factores que intervinieron en la alegoría cubana la convierte en uno de los símbolos más interesantes que en el terreno del imaginario nacionalista se gestó en Cuba, durante los siglos XIX y XX.